Wednesday, July 12, 2017

Francisco quería un cardenal laico


Lo decimos en pasado, “quería”, pero no estamos tan seguros de que Francisco haya abandonado la idea de crear un cardenal laico.

La información viene en primera página de Il Giornale, Jul-12-2017, y habla de que en el más reciente consitorio, el de Jun-28-2017, donde se crearon cinco cardenales, el deseo de Francisco era crear un sexto cardenal, un cardenal laico. Se trata de Enzo Bianchi, fundador de la comunidad de Bose.

Un nombre disruptivo porque siempre ha sido escrito en el ala progresista de la Iglesia italiana, contestador de ciertos aspectos de la catolicidad, para algunos no del todo ortodoxo, ensayista de fama, columnista de periódicos como La Stampa y La Repubblica, así como de L’Osservatore Romano y Avvenire.

Es la referencia que hace el periódico de Bianchi. Más adelante se lee:

La indiscreción de que el Papa pensaba en dar la púrpura a Bianchi no es nueva, pero esta vez encuentra confirmación en ambientes cercanos a la Secretaría de Estado del Vaticano, en donde sin embargo no se confirma un segundo nombramiento cardenalicio faltante del cual se rumorea en los sacros palacios. También ella la de un laico, sin precedentes, explosiva, la de Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio y ex ministro del gobierno provisional de Mario Monti.

El diario explica cómo el último cardenal laico fue creado por Pío IX en 1858, pero con el curso de los años la reforma del Código de Derecho Canónico de 1917 en tiempos de Benedicto XV, disponía que sólo el que fuera sacerdote u obispo podría obtener la púrpura. En tiempos de Juan Pablo II, cuando se promulgó el nuevo código, se añade que quien no era obispo debería recibir la consagración antes del consistorio. Luego se explica que Juan Pablo II y Benedicto XVI crearon cardenales a sacerdotes de edad avanzada, que no poseerían derecho de participar nunca en un posible cónclave. Por lo que que Bianchi, de 74 años, estaba obligado a recibir la ordenación sacerdotal o la consagración episcopal, cosa a la que siempre se ha opuesto. Finaliza el artículo:

Y esta fue la argumentación con la que el Papa fue convencido de que desistiera del propósito. Más de uno en el dicasterio que trabaja más estrechamente con el Papa, al parecer, estaba perplejo sobre la oportunidad de la nominación, tal vez incluso el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin. La habilidad de la diplomacia vaticana ha librado a todos del embarazo.

Viendo cómo se han desarrollado las cosas en el presente papado, si la obsesión persiste, siempre se puede quebrar la espalda al camello para que las cosas se amolden a los pontificios caprichos. Se manda al carajo la preconizada sinodalidad, se emite un motu proprio —léase ‘decreto’— que elimine el impedimento y solucionado el asunto.